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Abatida por lo que parece una extraña burla más del destino, se deja caer bajo la mirada de unos felinos ojos persas, por lejanos, en un rincón vacío de una Casa Escondida.
Oriente donde nacen sueños imposibles, recordando el significado de ilusión.
Sus manos entrelazan la lucha entre la vida y la muerte de los propios sentimientos, atrapando, conteniendo caricias que desearía infringir como el peor de los castigos.
Casi vencida a un albedrío caprichoso, no alcanza a desentrañar el secreto de la lección que esta vez intenta enseñarle la Vida.
Matices de blancos que pretenden romper estallando toda su luz, pero las poderosas sombras doblegan las curvas de cada tela que la envuelve, recordándola que la materia gris se impone victoriosa.
El rouge labial intenso de esa tarde ha dejado paso a la tibieza encarnada, nula y pálida de unos labios ávidos de besos rojos como los pétalos de una rosa regalada.
La inocente lisura de sus negros cabellos ha sido arrebatada por las gotas de una lluvia de tristeza que ha curvado un camino que parecía perfecto.
Reclina su fracaso con insultante altivez, deseando que él pueda extenderse sobre su alma, desenlazar sus manos, sus dudas... y hacerla sentir que no será un simple juego más de egoísmos confesos y necesidades unilaterales.
Los jirones secretos de las ilusiones desgarradas de su vestido, esconden las palabras hirientes de su mejor amiga anoche: "nunca podrás tenerle cuando le necesites".
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Cuadro: Nonchaloir (Repose), John Singer Sargent, 1911
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Sí, soy una laísta convencida.
ResponderEliminarElla existe, en ese momento impreciso, insignificante .... y alguien refleja ¿su sueño, su hastío, su ilusion?, te atrapa... te intriga, te lleva a reposar las emociones, es un cuadro incompleto, ... movimiento contenido, tiempo atrapado...
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